Tramo Once

Es el Balcon des del que me asomo para dar fe de mis memorias cofrades

miércoles, 23 de enero de 2013

Una Sentencia en Feria



Igual que tu , maniatado
Y coronado de espinas
! Ay Cristo de la Sentencia 
Cuanto envidió tu fatiga!

El pregonero pública 
a los vientos tu condena
Un miembro del Sanedrín 
alma negra representa

En aguamanil , Pilatos 
quiere lavar su consciencia 
Ni las palabras de Claudia
Impiden la  cruel afrenta 

Tu Señor manso cordero 
torturado calla y sueña
!Esta Sevilla en el fondo
de tus pupilas eternas !

!Estoy viéndote en el paso 
por la calle de la Feria !
!hombres llorando te alaban !
!Mil corazones se enredan !
 Todos por amor unidos 
todos por la fe más cierta.

Ante tu paso te hicieron
hombres que esculpen estrellas .
Tu figura resplandece 
por amor que despierta,
es el amor de Sevilla 
que no acepta tu sentencia 

Las trabajadoras crujen 
y Sevilla adereza 
para pregonar tu gloria ,
y proclamar tu inocencia ,
y los tambores redoblan ,
y las trompetas despiertan 
a los que siguen dormidos 
con sus retinas tan muertas

¡Bendito seas mil veces!
Tu cadena fue la puerta 
Para qué Sevilla fuese
Bandera de su grandeza 

Y aquellos , los insensibles
Y los demás que recelan ,
¡Qué vengan a la Campana 
donde Sevilla es la audiencia!
Los armaos dando escolta 
palmas de plumas abiertas 

¡Sevilla dicta su fallo !
¡Ay de aquel que no lo entienda!
!muralla de Julio César !
Torres llenas de azucenas 
¡Sevilla dio su palabra !
¡Y nació la Macare!



He dicho .


martes, 25 de diciembre de 2012

Una noche de Navidad


LO que nos prometió la Esperanza Macarena hace una semana se cumple hoy. Esta noche nace el Gran Poder. Natividad y Epifanía se superponen en San Lorenzo porque el mostrarse de Dios en carne humana es ya también, inevitablemente, la manifestación de su poder y su imperio, de su majestad y su gloria. Es sabido que Núñez Herrera dijo que el Gran Poder es el Dios honrado y fuerte que aún lleva prendidas en su túnica briznas de la carpintería de José. También lleva pajas de la cuna de Belén. La resurrección convirtió estas pajas y estas briznas -pesebre y taller- en los hilos de oro que la devoción fue bordando sobre sus túnicas como una enredadera de oraciones. 

Este Señor del Gran Poder es el niño que nació en un establo, se salvó de la matanza de Herodes, conoció el exilio, vivió la modestia de un hogar artesano en la pobre aldea de una nación sometida al poder de Roma. Este Señor del Gran Poder es el primo del Bautista degollado, el predicador que recorrió los campos de Galilea seguido por un breve séquito formado por pescadores, un indeseable recaudador de impuestos y un tipo que acabaría traicionándole. Este Señor del Gran Poder es el hombre aterrado, angustiado, detenido, interrogado, vejado y torturado. Y el Dios que, escandalosamente, hizo de la cruz que le aplasta el trono desde el que reinaría después de muerto. 

Nadie pudo arrebatarle su dignidad de hombre. Por eso acuden a él los humillados y los ofendidos, como si su altar fuera un tribunal y su imponente imagen, el juez compasivo con las víctimas e inflexible con los verdugos. Nada pudo arrebatarle su poder de Dios. Por eso acuden a él quienes buscan al que acoge los corazones quebrantados. 

Las grandes imágenes de Sevilla son palabras de Dios esculpidas. El Gran Poder es la Biblia entera esculpida. Nada lo define mejor que las palabras que Pascal anotó apresuradamente la noche del 23 de noviembre de 1654, tras haber visto con sus propios ojos a Dios: "Fuego. Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob y no el de los filósofos y los sabios. Certeza. Sentimiento. Alegría. Paz. Grandeza del alma humana. Llanto de alegría". Lo que Pascal vio lo había esculpido Juan de Mesa 34 años antes para que todos cuantos vieran al Gran Poder sintieran ese fuego, esa certeza, ese sentimiento, esa paz, esa grandeza del alma humana. Y les fuera otorgado el don de las lágrimas. Felicidades. Nos nace el Gran Poder.

martes, 17 de julio de 2012

Trovador de Sevilla


Llevo todo el año sentado en mi puerta ,

todo los dias impaciente ,

para ver pasar tu agonía Cristo de la Buena Muerte,

llegaba debajo del arco ,

de su arco del postigo ,

hay madre madre mía que suerte ,

 que ha pasado por mi puerta el Cristo ,

mi Cristo de la Buena Muerte.


Paco Palacios (El Pali)

                                  

sábado, 30 de junio de 2012

La Nostalgia

Esta es una, por no decir la única entrada en la que no se como expresar, en esta yo no quiero narrar lo que siento, quiero ir al por que de ese sentimiento. Sólo disfruto 40 días y cuarenta noches al año(pero que cuarenta dias y que cuarenta noches como diria el maestro Antonio Burgos). Ese disfrute empieza halla por el mes que a los andaluces nos recuerda nuestra tierra, y acaba con el primer domingo de Pascua. Es por así decirlo, una historia de amor, que siempre se repite con el mismo resultado, cuando se acerca, crece, vuela, sueña, hace ilusionar... y que termina desengañando y desenredado todo aquello  que tiempo atrás fue ilusión y ahora es nostalgia. Algo más que un sentimiento. Ahora que está tan lejos la recuerdo, la busco como si de una persona se tratara. Todos los que amamos esto necesitamos personificar esa semana, necesitamos darle vida para que forme parte de nuestro día a día. Da igual como se la llame, es única  y año tras año se repite llenándonos y vaciándonos el corazón en tan solo una semana. Siento nostalgia, por no tener a "esa persona" que desaparece haciéndose notar mucho más que su presencia. Preciosa tristeza con la que se la recuerda.   Creo que nunca voy a poder hacer una reflexión clara de esta pasión o sentimiento, da igual como cada uno lo llamemos, es único. Como cada año la historia de amor se repite, empezando y terminando de la misma forma triste pero maravillosa. Esa persona, a día de hoy es imposible tenerla, sólo nos queda nuestra reflexión a lo largo del verano. Lo único que  nos queda es llenarnos de Nostalgia.....

lunes, 28 de mayo de 2012

La Semana Santa del hospital



Cofradías por la calle, esplendoroso Lunes Santo que de apenas nada ha pasado a ser uno de los días más granados. Gloria de Jerusalén conquistada, de Jerusalén liberada, la Virgen del Museo mirando arriba, a los recuerdos, el silencio de las hermandad de Santa Marta haciendo clásico lo que mirado en el espejo de la historia de la ciudad tan nuevo es... Yo me acuerdo ahora, lector, de una frase que me dijo una tarde de Viernes Santo mi abuelo Manolo sentados los dos en un velador del Sardinero
-- Mario, este año he comprendido que la mayor penitencia es no poder salir a ver las cofradías, eso sí que es penitencia, más que ir descalzo con una cruz detrás de un paso
Hace uno dias cuando mi amigo Antonio me comento un proyecto de la Hermandad para los mallores, pensé en la penitencia de los ancianos y  enfermos . Un hombre querido estaba en el hospital, y sabíamos que tenía sacada papeleta de sitio para el inexorable paso de La Canina, en cuyo cuerpo de nazarenos estamos todos apuntados. ¿Conocen la Semana Santa de los hospitales de Sevilla, ? Esa sí que es la otra cara, tan desconocida de la Semana Santa. En el pasillo, suena una radio con una marcha, que alguien pone bajita, para no molestar. Pero suena. Y nos va diciendo que fuera, en la vida, en la Salud, existe la primavera, está ausente el dolor, no hay lágrimas, Sevilla como nueva Jerusalén del Apocalipsis, ataviada como una novia de naranjos en flor y de incienso por las esquinas... El enfermo, en los relojes blandos de la cera del dolor, quizá pregunta:
--- ¿Hoy es Lunes Santo o es Martes Santo, hoy no es cuando sale el Baratillo?
--- No, abuelo, el Baratillo sale pasado mañana...
--- Ah, ya...
Y se hace de nuevo el silencio en aquel cuarto del hospital. Desde el pasillo, desde el cuarto de las enfermeras, suena quizá ahora un televisor que está retransmitiendo la entrada de un paso de palio en La Campana. Estrella Sublime. No hay estrellas en el cielo de luces apagadas de esta habitación. Aquí sí que hay una cofradía de penitencia, en silencio, apenas roto por esa radio de las marchas, por ese lejano televisor de la entrada de un palio en La Campana. Aquí, en estos otros silencios de la Semana Santa, en estas otras penitencias de la Semana Santa, sí que es todo como una larga madrugada. Entran las batas blancas como recuerdos de túnicas de nazarenos de La Cena, de San Gonzalo, de esas cofradías de barrio que este hombre querido no verá este año.
Y es entonces cuando el acompañante del enfermo de la otra cama nos habla de las hondas Semanas Santas de los pueblos:
--- Tiene que venir usted un año a ver la Vera Cruz y la Soledad, aquello si que es bonito, nosotros somos mucho de la Soledad...
Soledad de cuarto de hospital, lentos los días de la Semana, sin olor a garrapiñadas, más que el humo del caldo que se adivina llegar por los pasillos. Aquí no hay espinacas con garbanzos de vigilia ni bacalao con tomate. Y hasta se nota cuando van llegando los días grandes. Es siempre Jueves por la tarde cuando, sin saber cómo, al silencio penitente del pasillo del hospital llega un niño vestido de nazareno. Túnica de capa. Nazareno de Los Gitanos, nazareno de la Esperanza de Triana, nazareno de la Macarena...
--- Es que viene para que su abuelo, como todos los años, lo vea vestido de nazareno...
--- Abuelo, toma un caramelo, no veas la cantidad de ellos que me ha comprado la tita...
Y en el televisor del cuarto de las enfermeras, Campana del dolor y los silencios, sigue entrando triunfalmente un palio en la Campana. Cuando estéis en la gloria de unas bambalinas que suenan, pensad, sevillanos, en estos silencios del inmenso dolor de la penitencia de no poder ver la proclamación de la gloria en la ciudad...

martes, 22 de mayo de 2012

La fugacidad de la Macarena



¿Vio Juan Ramón Jiménez alguna vez a la Macarena? Cuando en la Madrugada de los ritos la veo ir llegando por la Resolana a dar la revirá de los Altos Colegios, me acuerdo siempre de aquellos versos juanramonianos y se los digo como una difícil oración civil: "Vino primero pura, vestida de inocencia, y la amé como un niño..." ¿O es la Macarena el soneto de Quevedo a Roma, entre bambalinas y cirios verdes? "Lo fugitivo permanece y duda"... Da la Macarena la revirá de los Altos Colegios y la espera ese largo túnel de la penumbra de la calle Anchalaferia, el capataz con las agujas que tiene el reloj clavadas como una espada de Damocles que lo amenaza si no está a su hora en la Campana, y pasa la Macarena. Pasa la Macarena se llama la vieja marcha de recuerdos de la coronación, de mañanas de saetas de La Marta y de humo de los calentitos de los armaos del Melli. Pasa la Macarena y, Quevedo, solamente lo fugitivo permanece y dura. En la ciudad de las arquitecturas efímeras, el instante de gracia, el relámpago de perfección de ese instante, un solo instante, que nos dura la presencia de la Macarena, el perfil de la Macarena.



Que de frente y de perfil... decía la vieja saeta de la Esperanza. Tres cuartos de perfil para la fugacidad. ¿Quién puede ver de frente a la Macarena en la calle? Acaso el capataz, acaso el hermano mayor con su vara dorada, acaso los viejos macarenos de los cirios verdes y el raído terciopelo del capirote. Todos vemos a la Macarena de perfil, porque la Macarena está hecha para la fugacidad de una contemplación lateral. Este año, el día de la Esperanza, me fui a la basílica a la hora en que no hay nadie en el besamanos de la Virgen. A la hora del almuerzo. En la iglesia vacía, podías irte paseando en un ángulo de 180 grados sin dejar de mirar a la Virgen y sin que bulla alguna te molestara. En esa soledad de la hora del almuerzo del 18 de diciembre podemos ver de cerca esta maravilla que ahora pasa de lejos. Aunque la Esperanza es una Mujer a la que es muy difícil aguantarle la mirada, de la fuerza que tiene, allí, en el besamanos, puedes irla mirando desde un lado a otro de su cara, si te vas avanzando lentamente por el crucero, delante de donde Ella está, poderosa, con el manto arrastrando sobre los escalones del presbiterio,y con el sillón de la Virgen

de los Reyes en su versión macarena al fondo.

Observas entonces lo que ahora no puedes apenas contemplar, en la fugacidad del amanecer, tras el primer sol, tras el recuerdo de aquellos pañuelos blancos por una saeta del señor Manuel Torre. Que diga lo que diga la saeta, la Virgen es más guapa de perfil que de frente. Y que, como todas las mujeres entre las que es Bendita, tiene mejor un perfil que el otro. La Macarena, siendo la perfección, tiene más bello el perfil izquierdo que el derecho. Será para irnos diciendo que hay que verla desde la acera de la plaza de la calle Feria donde se ponen las mujeres de los armaos, será para decirnos que hay que verla desde Las Siete Puertas cuando va, poderosa, hacia las columnas de Hércules para refundar la ciudad de la madrugada. Será para irnos diciendo que hay que verla desde delante del escaparate de los nazarenitos de Ochoa, desde las sillas de la esquina de la Punta del Diamante, desde el Bar Gonzalo, desde Los Caminos, desde la puerta del zaguán romano de la casa del Conde de Lebrija, desde el Archivo de Protocolos, desde casa de Pavón.

Pasa la Macarena, y la gente del barrio se queja, hijo, Antonio Santiago, qué ligera lleváis a la Esperanza, a ver si le dices algo al hermano mayor, porque a esto no hay derecho... No hay derecho, ni izquierdo en los perfiles, no hay busto imperial en la visión frontal. En esta fugacidad tiene la Esperanza su grandeza. Tened alados los pies de vuestras alpargatas, costaleros de la Esperanza, para que nunca nos falte el efímero gozo de esta fugacidad de la eterna perfección de la Macarena.

viernes, 27 de abril de 2012

Los ojos del nazareno

A Luis Núñez , nazareno de la Universidad ,y mi hermano de sangre verde.

En "Proverbios y cantares" el hermano de Manuel Machado dedicó a Ortega y Gasset esta soleá de tres versos

"El ojo que vesno es ojo
porque túlo veas;
es ojo porque te ve."

He recordado esos tres versos muchas veces tres en estos días del gozo, mirando asa los ojos de ese nazareno de negro, de cola y esparto, que en una parada de la cofradía baja su cera y se queda junto a donde estás viéndola pasar, y sin decirte nada, te mira fijamente, como queriendo decirte algo.

 Los ojos del nazareno miran tus ojos. Sin pestañear. Ojos claros de los nazarenos. ¿Por qué hay tantos nazarenos con los ojos claros? ¿Será que el negro ruán del antifaz se los pone en la noche de la color del cielo de Sevilla? -Si es difícil mantenerle la mirada a una mujer que amas, más a ese nazareno enigmático cuyos ojos te miran tan fijamente entre chicotá y chicotá del paso, antes de que levante la cera y se ponga el cirio al cuadril de su gastado esparto. Esos ojos de los nazarenos de las cofradías de silencio parecen todos que quieren decirnos algo. ¿Qué nos dice con su mirada el nazareno que permanece a nuestro lado hasta que de nuevo los goterones de cera de los cirios vuelven a ser el reloj de arena que marca el lento tiempo de Sevilla, los minutos que desgrana el péndulo del incensario? ¿Están vivos los ojos del nazareno que te mira o son los ojos de los nazarenos muertos, que hoy, esta tarde, esta noche, vuelven a venir por el camino más corto a la tierra que habitaron, al mismo camino de la estación de penitencia de cuando eran jóvenes, y estaban enamorados, y tenían todavía toda la vida, toda la primavera, por delante? Yo creo que los viejos nazarenos vuelven y se reencarnan en esos nazarenos de manos arrugadas que te miran con ojos de cansancio.

Hoy quiero creer saber o creo querer saber lo que nos dicen los ojos del nazareno, a la luz de los tres versos de Machado. Los ojos del nazareno existen porque nos ven a nosotros. Creemos que los nazarenos de estas silentes cofradías no ven, no oyen. Viendo la cofradía, hablamos inconveniencias y secretos en su presencia. Como los señores de las casas grandes con los criados que les sirven la mesa, creemos que los nazarenos no nos oyen, no nos ven, no saben quiénes somos. Al cabo del tiempo, alguien nos dice:-- Vaya tela ver cómo estabais Paco y tú poniendo a Manolo , de arriba a bajo , mientras veíais mi cofradía... -- ¿Y tú cómo lo sabes? -- Porque yo era la tercera pareja del quinto tramo de Cristo y en un parón me llevé un buen rato a vuestro lado... Los ojos del nazareno van pasando revista a Sevilla. Van contando ausencias. Los ojos del nazareno nos miran tan fijamente porque se alegran de vernos donde todos los años donde siempre cuando pasa su cofradía. Los ojos del nazareno son como las miradas de la plaza de los toros, cuando luego te dicen:-- Ayer no estabas en tu sitio... ¿Fuiste a otra localidad o es que te pasaba algo? Los ojos del nazareno son notarios de la vida y de la muerte.

Los ojos del nazareno, este año, ay, echarán de menos a aquel abuelo que siempre estaba con sus nietos viendo la cofradía en esta misma esquina donde a él le llevaban sus padres cuando chico. Los ojos del nazareno, ay, echarán en falta aquella exacta saeta de Pepe Peregil al pasar por delante de aquel mismo balcón de todos los años... Los ojos del nazareno son ojos porque nos ven y contemplan cómo el tiempo teje y desteje el manto silencioso de la ciudad.